Vandelay es una agencia de marketing digital para pymes. Trabajamos con negocios que no tienen departamento de marketing ni presupuesto para experimentos: cada euro tiene que volver. Aquí no vendemos alcance, vendemos clientes.
Miramos qué haces hoy, qué buscan tus clientes y por dónde se te está escapando el dinero.
Empezamos por el que mejor encaja con tu negocio en vez de repartir un presupuesto pequeño entre todos.
Web, campañas o posicionamiento funcionando en semanas, no en trimestres.
Sabes cuánto te cuesta cada contacto y cuántos acaban comprando.
Solo ampliamos presupuesto sobre lo que ya ha demostrado retorno.
El problema casi nunca es el presupuesto, es el orden. Se contrata redes sociales antes de tener una web que convierta, se paga publicidad sin medir qué pasa después del clic, y se reparte una inversión pequeña entre cinco canales, de forma que ninguno llega a funcionar.
Una pyme no compite con el presupuesto de una gran marca: compite con el foco. Hacer una sola cosa bien rinde más que hacer cinco a medias.
Un canal que funciona rinde más que cinco funcionando a medias
Lanzamos rápido y corregimos con datos, sin planes a un año vista
Ves lo que se invierte, lo que entra y lo que cuesta cada cliente nuevo
Casi todo lo que se le vende a una pyme está pensado para empresas con otro tamaño y otro presupuesto. Esta es la diferencia entre lo que suele contratarse y lo que de verdad mueve la aguja.
| Lo que suele venderse | Lo que necesita una pyme | |
|---|---|---|
| Objetivo | Notoriedad y alcance | Contactos que acaban comprando |
| Primer paso | Abrir redes sociales | Una web que convierta |
| Inversión | Repartida entre cinco canales | Concentrada en el que funciona |
| Informe mensual | Impresiones y seguidores | Coste por cliente nuevo |
Sin una capa de gestores de cuenta entre tú y quien ejecuta el trabajo
Si tu mercado no tiene demanda digital medible, te lo decimos antes de cobrarte nada
Primero lo que sostiene la conversión, después lo que trae tráfico
Coste por contacto y por cliente nuevo, no impresiones ni alcance
Qué vendes, a quién se lo vendes y qué has probado hasta ahora.
Te decimos por dónde empezaríamos y qué se puede esperar de forma realista.
Con objetivos claros y medición desde el primer día, no a los seis meses.
Es la que adapta su forma de trabajar a negocios sin departamento de marketing y con presupuesto limitado. En lugar de plantear campañas de marca a largo plazo, prioriza los canales que generan contactos medibles en el menor tiempo posible y concentra la inversión en lo que demuestra retorno, en vez de repartirla entre todos los canales a la vez.
Depende del canal y de lo competido que esté tu sector, así que cualquier cifra suelta engaña. La referencia útil no es el importe sino su relación con tu ticket medio: si un cliente nuevo te deja varios cientos de euros, la inversión mensual tiene que salir de ahí. Preferimos definirlo después del diagnóstico, cuando sabemos qué canal tiene sentido.
Casi siempre por la web y por la medición. Traer visitas a una página que no convierte es tirar el dinero, y sin analítica no sabrás qué canal funciona. Una vez la base está resuelta, el canal de captación se elige según tu negocio: búsqueda si tus clientes te buscan activamente, redes si la decisión es visual o por descubrimiento.
Las campañas de pago pueden traer contactos en las primeras semanas. El posicionamiento orgánico suele empezar a moverse entre el tercer y el sexto mes y consolidarse a partir del año. Por eso en negocios que necesitan facturar pronto solemos arrancar por publicidad y construir el SEO en paralelo, no al revés.
No, y en una pyme intentarlo suele ser contraproducente. Mantener cinco perfiles a medias consume el tiempo y el presupuesto que necesitaría uno bien trabajado. Es mejor elegir la red donde estén tus clientes y donde tu producto se explique bien, y dejar el resto para cuando haya capacidad real de sostenerlas.
Responden a necesidades distintas. Google Ads da visibilidad inmediata y datos rápidos sobre qué búsquedas convierten, pero deja de traer visitas en cuanto paras la inversión. El SEO tarda meses pero acumula: el trabajo de hoy sigue trayendo tráfico dentro de un año. Lo habitual es empezar por Ads para validar y construir SEO con lo aprendido.
No siempre. Si tu web carga rápido, se ve bien en móvil y permite crear páginas nuevas, se puede trabajar sobre ella. Rehacerla tiene sentido cuando su estructura impide crecer, cuando el rendimiento técnico lastra el posicionamiento o cuando no está preparada para convertir visitas en contactos. Eso se determina en el diagnóstico, antes de proponer nada.
Sí, siempre que exista demanda digital medible en su sector y el ticket medio permita que la inversión se recupere. Lo comprobamos antes de empezar: si los números no dan, lo decimos. Preferimos no coger un proyecto a cogerlo sabiendo que no va a salir rentable para el cliente.
Comparando lo que inviertes con lo que factura cada cliente nuevo, no mirando impresiones ni seguidores. Para eso hay que medir hasta el final: cuántos contactos llegan, cuántos se convierten en clientes y cuánto deja cada uno. Sin ese seguimiento es imposible saber qué canal trae compradores y cuál solo trae ruido.
Que hablas directamente con quien ejecuta el trabajo y que decimos que no cuando toca. Si tu mercado no tiene demanda digital suficiente, lo decimos antes de cobrar una campaña; y si el problema es de producto o de precio, también. Trabajamos con pocos clientes a la vez precisamente para poder hacerlo así.