Vandelay es una agencia de marketing industrial y B2B en Barcelona. Trabajamos con fabricantes, distribuidores e ingenierías que venden a otras empresas: ciclos largos, decisiones por comité y tickets que no se cierran con un anuncio bonito. Aquí el marketing no vende, cualifica.
Analizamos tu mercado, tus buscadores reales y qué está haciendo tu competencia directa en Google.
Identificamos las búsquedas con intención de compra de tu sector, incluidas las de bajo volumen que nadie trabaja.
SEO y campañas orientadas a oportunidad real, con negativos que filtran al curioso y al estudiante.
Conectamos formularios y seguimiento a tu CRM para que ningún contacto se enfríe durante el ciclo de venta.
Seguimos cada contacto hasta presupuesto y cierre, no hasta el formulario.
Una campaña de e-commerce se mide en días. Una venta industrial se mide en meses, pasa por ingeniería, compras y dirección, y se decide sobre criterios técnicos. Aplicar tácticas de consumo a una empresa industrial produce tráfico que nunca llega a presupuesto.
El marketing industrial exige otra cosa: hablar el idioma del comprador técnico, aceptar que el volumen de búsqueda es bajo pero la intención altísima, y medir el retorno en oportunidades cualificadas, no en clics.
Pocas búsquedas al mes, pero de quien está evaluando proveedores ahora mismo
Sistemas que sostienen la conversación durante meses, no campañas de temporada
Retorno en presupuestos y cierres, no en clics, impresiones ni seguidores
La diferencia no es de estilo, es estructural: cambia el plazo, cambia quién decide y cambia lo que hay que medir. Estas son las cuatro variables que obligan a trabajar de otra forma.
| Marketing de consumo | Marketing industrial B2B | |
|---|---|---|
| Plazo de decisión | Minutos u horas, por impulso | Meses, con varias reuniones |
| Quién decide | Una persona | Ingeniería, compras y dirección |
| Qué convence | Creatividad y precio | Criterio técnico y fiabilidad |
| Qué se mide | Clics y conversiones inmediatas | Presupuestos y pedidos cerrados |
Nos metemos en el producto hasta poder escribir para un comprador técnico sin sonar a folleto
Si tu mercado no tiene demanda digital medible, lo decimos antes de cobrarte una campaña
Negativos agresivos y cualificación: preferimos diez contactos buenos a cien malos
Medimos hasta presupuesto con el CRM integrado, no hasta el envío del formulario
Qué fabricas o distribuyes, a quién le vendes y cómo captas clientes hoy.
Te decimos si existe demanda digital medible en tu sector y qué se puede conseguir de forma realista.
Solo si los números lo justifican, con objetivos claros y medición hasta presupuesto.
Es la que trabaja con empresas que venden a otras empresas productos o servicios técnicos: fabricantes, distribuidores, ingenierías. Se diferencia de una agencia generalista en que sus campañas se diseñan para ciclos de venta largos, decisiones por comité y compradores técnicos, midiendo el resultado en oportunidades cualificadas y presupuestos, no en volumen de tráfico o seguidores.
En el plazo, el interlocutor y la métrica. Una venta de consumo se cierra en minutos por impulso; una venta industrial tarda meses, la deciden varias personas y se justifica con criterios técnicos y económicos. Por eso el marketing industrial prioriza contenido técnico, cualificación de leads y seguimiento automatizado, mientras que el de consumo prioriza alcance, creatividad y conversión inmediata.
Sí, y suele funcionar mejor que en sectores masivos. Las búsquedas industriales tienen poco volumen pero intención altísima: quien busca una referencia técnica concreta está evaluando proveedores. Además la competencia es baja, así que posicionar cuesta menos. Con veinte visitas al mes de compradores reales se cierran operaciones que justifican la inversión de todo el año.
Las campañas de pago pueden generar consultas en semanas. El SEO industrial suele empezar a mover posiciones entre el tercer y el sexto mes, y consolidarse a partir del año. A eso hay que sumarle el ciclo de venta propio del sector, que puede añadir varios meses más entre la primera consulta y el pedido. Es una inversión a medio plazo, no una campaña de temporada.
Depende del alcance y de si compites a nivel local, nacional o internacional. La referencia útil no es el importe sino la relación con tu ticket medio: si una operación tuya vale decenas de miles de euros, la inversión mensual en captación se amortiza con un solo cliente nuevo al año. Preferimos definir el presupuesto después del diagnóstico, no antes.
No. Trabajamos con empresas industriales de toda España y con fabricantes que exportan. Estamos en Barcelona y conocemos bien el tejido industrial catalán, lo que ayuda cuando el proyecto es local, pero la operativa es íntegramente digital y no requiere presencia física.
Sirve para construir autoridad y abrir conversaciones con perfiles de compras e ingeniería, no para cerrar ventas directamente. Su valor está en que el comprador te conozca antes de necesitarte: cuando llegue el proyecto, ya estás en la lista corta. Funciona bien combinado con SEO y campañas de captación, y mal como canal aislado.
Midiendo hasta el final del embudo, no hasta el formulario. Eso significa conectar las campañas con el CRM y seguir cada contacto hasta presupuesto y cierre. Sin ese seguimiento es imposible saber qué canal trae compradores y cuál trae ruido, que es el error más caro y más frecuente en las cuentas industriales que auditamos.
No siempre. Si tu web ya carga rápido, es indexable y permite crear páginas de producto y aplicación, se puede trabajar sobre ella. Rehacerla solo tiene sentido cuando su estructura impide crecer o su rendimiento técnico está lastrando el posicionamiento. Eso se determina en el diagnóstico inicial, antes de proponer nada.
Que decimos que no. Si tu mercado no tiene demanda digital suficiente, lo decimos antes de cobrar una campaña; y si el problema es de producto o de precio, también. Nuestro trabajo empieza por comprobar que existe intención de compra medible en tu sector, y solo después construimos la captación sobre ella.