Vandelay es una agencia de marketing para restaurantes. Trabajamos con locales que viven de llenar mesas, no de acumular seguidores: si el jueves hay hueco, eso no se arregla con un reel bonito.
La mayoría de decisiones sobre dónde comer empieza en el mapa, no en redes. Es lo primero que ordenamos.
Un sistema para pedirlas y responderlas, en lugar de depender de que alguien se acuerde.
Carta que abre rápido en el móvil, fotos que dan hambre y reserva a dos clics.
Publicidad al radio que te llega de verdad y en los turnos que necesitas llenar.
Base de datos propia para traer de vuelta al cliente sin pagar por él otra vez.
Se invierte en contenido bonito y se descuida lo que de verdad decide dónde va a comer la gente: la ficha de Google, las reseñas y que reservar desde el móvil sea inmediato. Un local puede tener miles de seguidores y la sala medio vacía un martes.
Y hay un segundo problema. Las plataformas de reservas y de reparto se llevan su parte de cada cliente, incluso de los que ya eran tuyos. Cuanto más dependes de ellas, menos margen te queda por el mismo trabajo.
Buscar dónde comer cerca decide más reservas que cualquier publicación
Cada clic de más entre el antojo y la mesa es una reserva que se pierde
Canal propio para que el cliente que ya es tuyo no te cueste una comisión
No es que las redes sociales sobren. Es que casi nunca son lo primero, y en un restaurante el orden importa más que el presupuesto.
| Lo que se suele contratar | Lo que llena mesas | |
|---|---|---|
| Prioridad | Contenido para redes | Ficha de Google y reseñas |
| Objetivo | Seguidores y alcance | Reservas y clientes que repiten |
| Canal | Perfil en una red social | Canal propio, sin comisiones |
| Métrica | Likes e impresiones | Mesas ocupadas entre semana |
Antes de tocar redes ordenamos la ficha de Google y las reseñas, que es donde se decide
Construimos canal propio para que el cliente recurrente deje de costarte un porcentaje
Si el problema es el producto, la ubicación o el precio, te lo decimos: eso no lo arregla el marketing
Reservas y repetición, no impresiones ni seguidores
Qué tipo de local tienes, qué franjas te cuesta llenar y de qué plataformas dependes hoy.
Ficha de Google, reseñas, web y proceso de reserva. Ahí suele estar la mayor parte del problema.
Con objetivos claros y medición en reservas, no en alcance.
Trabaja para que entre más gente por la puerta y para que repita. Eso incluye la ficha de Google y las reseñas, una web con reserva directa, publicidad segmentada por zona y horario, y acciones para recuperar a quien ya te visitó. Se diferencia de una agencia generalista en que mide reservas y clientes recurrentes, no seguidores ni alcance.
Por la ficha de Google y las reseñas. Es donde se toman la mayoría de decisiones sobre dónde comer y donde el retorno llega antes, porque no dependes de pagar por cada visita. Después viene que reservar desde el móvil sea inmediato. Las redes sociales funcionan mucho mejor cuando esas dos cosas ya están resueltas.
Sirve para que te descubran, para dar apetito y para sostener la marca, pero rara vez llena la sala por sí solo. Un local puede tener muchos seguidores y huecos entre semana. Funciona bien como capa encima de una ficha de Google cuidada y un proceso de reserva sencillo, y mal como único canal.
Pidiéndolas de forma sistemática en el momento adecuado, normalmente justo después de una buena experiencia, y poniéndolo fácil con un enlace directo o un código. Igual de importante es responderlas todas, también las negativas: la respuesta la lee el siguiente cliente. Lo que no funciona es dejarlo a que alguien se acuerde de pedirlo.
Sí cuando se segmenta bien. En hostelería el radio importa muchísimo: anunciarse a quien está a treinta minutos suele ser tirar el dinero. Bien acotada por zona, franja horaria y tipo de ocasión, la publicidad es útil para llenar turnos flojos o dar salida a una novedad. Mal acotada, se come el presupuesto sin traer nadie.
Construyendo canal propio en paralelo, sin renunciar de golpe a lo que ya funciona. Eso significa reserva directa desde tu web, recoger los datos de quien te visita con su permiso y tener una vía para contactarlo después. La plataforma seguirá trayendo clientes nuevos, pero los que repiten dejan de pasar por caja ajena.
Sí, aunque sea sencilla. La plataforma es de la plataforma: sus normas, sus comisiones y sus clientes. Tu web es donde puedes enseñar la carta como quieras, aceptar reservas sin intermediario y quedarte con el contacto. Además es lo que Google enlaza desde tu ficha, así que influye en que te encuentren.
Ordenar la ficha de Google y el proceso de reserva puede notarse en semanas, porque actúa sobre gente que ya te estaba buscando. La publicidad también da señales rápido. El posicionamiento orgánico y la base de clientes recurrentes son de meses. En hostelería conviene además comparar con el mismo periodo del año anterior, porque la estacionalidad distorsiona mucho.
Sí. Estamos en Barcelona y conocemos bien su escena, lo que ayuda cuando el proyecto es local, pero trabajamos con restaurantes de toda España. La operativa es digital y no requiere presencia física, más allá de conocer bien el local y su carta.
Que ordenamos antes de producir. Casi todo el mundo empieza vendiendo contenido; nosotros empezamos por la ficha de Google, las reseñas y la reserva, que es donde se decide. Y decimos que no cuando toca: si el problema está en el producto, la ubicación o el precio, el marketing no lo va a tapar.